Perú acelera la inversión en genética avícola y fortalece su capacidad productiva

La avicultura peruana está dando señales de una nueva etapa de fortalecimiento productivo. Entre enero y junio de 2026, Perú importó 199 toneladas de material genético avícola procedente de Brasil, frente a las 94 toneladas registradas durante el mismo período del año anterior. El crecimiento fue del 112,5%, una evolución que adquiere especial relevancia porque se produce muy por encima de la expansión general de las exportaciones brasileñas de genética avícola.

Durante el primer semestre, Brasil exportó aproximadamente 11.000 toneladas de material genético avícola, un 11,3% más que en igual período de 2025. En términos económicos, esos embarques alcanzaron los US$128 millones, con un crecimiento interanual del 16,6%. Frente a esos números, el incremento superior al 100% registrado por Perú muestra un comportamiento particularmente dinámico dentro de los mercados abastecidos por la industria brasileña.

Pero el dato más importante probablemente no esté solamente en las toneladas importadas, sino en lo que representan dentro de la cadena productiva. El material genético avícola está compuesto fundamentalmente por pollitos de un día y huevos fértiles destinados a reproducción. No se trata, por lo tanto, de carne de pollo importada para reemplazar producción nacional, sino de uno de los primeros eslabones necesarios para producir las aves que posteriormente llegarán a las granjas comerciales.

Desde esta perspectiva, el incremento de las importaciones puede interpretarse como un indicador de lo que está ocurriendo dentro de la propia avicultura peruana. La Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA) atribuye el crecimiento principalmente a la reposición de planteles y a inversiones destinadas a ampliar la capacidad productiva y mejorar la productividad de las empresas peruanas.

Genética para producir más y mejor

La incorporación de genética constituye una decisión estratégica para cualquier industria avícola intensiva. Las líneas genéticas modernas buscan mejorar parámetros directamente relacionados con la rentabilidad de la producción, entre ellos la velocidad de crecimiento, la conversión alimenticia, el rendimiento de carne y la eficiencia general de las aves.

Esta búsqueda adquiere todavía mayor relevancia en un país donde el consumo de pollo supera los 50 kilogramos por habitante al año, ubicando a Perú entre los mercados de mayor consumo per cápita del mundo. Sostener semejante demanda requiere no solamente incrementar el número de animales producidos, sino también mantener una renovación permanente de los planteles y mejorar los indicadores zootécnicos.

La alimentación representa uno de los principales componentes del costo de producción avícola. Por esa razón, pequeñas mejoras en conversión alimenticia pueden tener un impacto considerable cuando se trasladan a millones de aves. La genética se convierte así en uno de los pilares de una estrategia más amplia que incluye nutrición, sanidad, manejo, bioseguridad y tecnología.

La expectativa brasileña es que el flujo comercial continúe mostrando un comportamiento positivo durante la segunda mitad del año, aunque difícilmente se mantenga el excepcional ritmo de crecimiento observado durante los primeros seis meses. Las compras de genética están condicionadas por los ciclos de reposición de reproductoras y por las decisiones de inversión de las compañías, por lo que naturalmente presentan variaciones entre períodos.

Brasil consolida su posición como proveedor regional

El crecimiento también refleja el papel que Brasil viene ocupando dentro de la genética avícola latinoamericana. La escala de su industria, la presencia de compañías especializadas, su infraestructura logística y los estándares sanitarios alcanzados permitieron que el país se consolidara como una plataforma regional de abastecimiento para distintos mercados sudamericanos.

En el caso peruano, esta relación tiene una característica particular: la genética brasileña contribuye directamente al crecimiento de la producción local. Los huevos fértiles y pollitos reproductores ingresan al país, pero la multiplicación, producción y posterior generación de carne de pollo se realizan dentro de la cadena avícola peruana.

Esto diferencia claramente al negocio de genética del comercio tradicional de carne aviar. Perú posee una industria avícola desarrollada y con un elevado nivel de autoabastecimiento, por lo que las oportunidades brasileñas en carne de pollo se concentran principalmente en determinados cortes, productos destinados al procesamiento, industrializados y segmentos específicos de food service.

El cerdo aparece como la próxima oportunidad

Mientras la genética constituye uno de los negocios de mayor valor estratégico y tecnológico dentro de la relación comercial entre ambos países, Brasil identifica a la carne de cerdo como el segmento con mayor potencial para incrementar los volúmenes exportados hacia Perú durante los próximos años.

El consumo porcino peruano viene creciendo y, a diferencia de lo que ocurre con el pollo, existe todavía un espacio considerable para ampliar la participación de las importaciones. Para la industria brasileña, esta combinación convierte al mercado peruano en un destino atractivo para desarrollar nuevos negocios.

Los ovoproductos constituyen otra posibilidad, aunque por ahora de menor dimensión. Brasil no cuenta actualmente con autorización para exportar huevo fresco al mercado peruano, pero sí puede comercializar productos industrializados como huevo líquido y huevo en polvo destinados fundamentalmente a la industria alimentaria.

El comportamiento de las importaciones durante la segunda mitad de 2026 permitirá determinar hasta qué punto el extraordinario crecimiento registrado durante el primer semestre respondió simplemente a un ciclo de reposición o representa una señal de nuevas inversiones destinadas a ampliar estructuralmente la capacidad de producción de la avicultura peruana.

En cualquiera de los dos escenarios, el crecimiento del 112,5% deja un dato relevante para la industria avícola latinoamericana: Perú está incorporando genética para sostener y mejorar su producción. En una actividad donde productividad, conversión y eficiencia definen cada vez más la competitividad, la genética vuelve a posicionarse como uno de los primeros eslabones de cualquier estrategia de crecimiento.

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