La avicultura colombiana atraviesa un momento de expansión histórica. En lo que va del año, el país ha sumado tres nuevos destinos —Namibia, Bahamas y Emiratos Árabes Unidos— a su lista de mercados habilitados para importar productos avícolas. Con estas incorporaciones, Colombia ya exporta carne de pollo y huevo a 11 países, incluyendo socios clave como Japón, México, Cuba y Perú, y bloques económicos relevantes como la Unión Económica Euroasiática (Rusia, Kazajistán, Armenia, Bielorrusia y Kirguistán).
Este logro no es fortuito. Forma parte de una estrategia estructurada de internacionalización impulsada desde la Reforma Agraria, liderada por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. La ministra Martha Carvajalino ha subrayado que uno de los pilares de esta política es potenciar la capacidad exportadora de pequeños, medianos y grandes productores del agro, insertando al campo colombiano en los mercados globales.
La clave del avance radica en una articulación institucional efectiva, en la que convergen organismos como el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), el Invima, ProColombia y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Esta coordinación ha permitido superar barreras sanitarias, homologar estándares internacionales y avanzar en procesos de negociación técnica con diferentes países.
Desde el ICA, su directora Paula Andrea Cepeda explicó que el organismo ha liderado los protocolos sanitarios requeridos por cada nación importadora, en coordinación con el Invima, que también ha facilitado el acceso de plantas de procesamiento a mercados como El Líbano, actualmente en etapa de registro.
El trabajo técnico se complementa con una decidida apuesta por la diplomacia sanitaria, mediante ferias, misiones comerciales y participación institucional en eventos clave. Un ejemplo notable fue la participación colombiana en Gulfood, Dubái, que resultó determinante para lograr la apertura del mercado emiratí a la carne aviar nacional.
Actualmente, Colombia mantiene negociaciones activas para exportar productos avícolas a China, Estados Unidos, Egipto, Corea, Vietnam, Chile, Irak y Ghana, entre otros. En el segmento de huevos y ovoproductos, los procesos de habilitación avanzan con países como Aruba, Haití, Japón, Trinidad y Tobago, El Salvador, Uruguay y Guyana.
El sector privado, en articulación con la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi) y el Fondo Nacional Avícola (FONAV), ha sido un actor clave en la capacitación de empresas, adecuación de infraestructuras productivas y cumplimiento de normas sanitarias internacionales. Esta preparación ha sido vital para que las empresas colombianas puedan competir en igualdad de condiciones en los mercados más exigentes.
En términos económicos, los resultados ya son visibles. En 2024, las exportaciones avícolas superaron los 8,2 millones de dólares, registrando un crecimiento del 163 % respecto al año anterior, según datos del Ministerio de Comercio. La estrategia de expansión continúa, con mercados priorizados como Hong Kong, Guatemala, Arabia Saudita, Costa Rica, Panamá y Chile, además de los gigantes Estados Unidos y China.
Este desempeño consolida a Colombia como un actor relevante en el comercio mundial de alimentos, con una oferta basada en criterios de inocuidad, sostenibilidad, trazabilidad y competitividad. A medida que se abren nuevos mercados, se multiplican también las oportunidades para los productores colombianos, fortaleciendo no solo la economía agropecuaria, sino también el desarrollo rural integral.




