De regreso de la International Expo Mission en Varsovia, el presidente ejecutivo de CAPIA, Javier Prida, trazó un panorama que combina sanidad, negocios y cambios de consumo: la influenza aviar vuelve a marcar el ritmo de las decisiones globales, la industrialización del huevo avanza a paso desigual según los mercados y, puertas adentro, la Argentina exhibe un nivel de consumo que podría cerrar el año en un nuevo máximo histórico.
La capital polaca fue, en palabras de Prida, una radiografía del momento que atraviesa la avicultura mundial. “Podemos destacar tres grandes ejes… influenza aviar; nuevos desafíos de producción y comercialización de huevo a nivel global; y… nuevos productos, la versatilidad que encontraron en el huevo”, resumió. En esa tendencia, destacó el crecimiento del consumo “indirecto”, cuando el huevo deja de ser únicamente un alimento que se “rompe en casa” y pasa a integrarse a nuevos formatos y desarrollos industriales. Entre los ejemplos, mencionó productos listos para consumir y apuestas innovadoras como un helado a base de huevo presentado por una firma europea: “prácticamente no llevan leche y sí llevan más cantidad de huevo”.
Sin embargo, el dato que más pesa hoy en la agenda internacional es la sanidad. Prida aseguró que lo que vio en Europa refuerza una conclusión: la vacunación contra la influenza aviar dejó de ser una discusión teórica para transformarse en un camino que muchos países evalúan en serio. “La cantidad de vacunas que se están desarrollando en el mundo… Japón… Italia, Polonia, Portugal”, enumeró, y subrayó avances clave: vacunas que “permiten diferenciar un virus vacunal de un virus de campo” y herramientas de trazabilidad para controlar una enfermedad “cada vez más virulenta” y extendida. En ese marco, reclamó actualizar criterios: “Entendemos que el camino de la vacunación es un camino que tenemos que analizar seriamente, no con los discursos y con las informaciones que tenemos desde hace cinco o siete años”.
La comparación regional que aportó es contundente y apunta a la política sanitaria: “Yo siempre pongo el ejemplo de Uruguay… desde que se vacuna tienen positivos en aves silvestres, en aves de traspatio, pero no en las aves comerciales vacunadas. O sea que evidentemente la vacuna sirve”. La referencia no es menor para una Argentina que necesita previsibilidad sanitaria para sostener producción, inversiones y comercio. En paralelo, Prida confirmó que el Senasa “cumplió con todos los pasos” al autodeclarar al país libre de influenza aviar y que resta la validación internacional: la OMSA “lo debería estar confirmando en las próximas horas”, sostuvo.
En el plano comercial, CAPIA se mueve en dos carriles: el empresario y el institucional. Prida explicó que están reforzando vínculos con Japón y con productores de ese país, consolidando una “alianza bastante clara y bastante firme” con Colombia y pidiendo al Senasa reuniones bilaterales para apertura de mercados con destinos como Corea del Sur. Aun así, distinguió con claridad los ámbitos: algunos acuerdos son del tipo “te compro a vos, vos me vendés a mí” y quedan “en el ámbito empresario”; otro capítulo más “país con país” se jugará en espacios multilaterales: “lo que vamos a ir a hacer el mes que viene a la OMSA es un poquito más país con país”.
Mientras Europa empuja la diversificación de formatos, la Argentina sigue dominada por el huevo fresco. Prida lo explicó como una cuestión cultural y de mercado: “El 88% de los huevos que se consumen en la Argentina son huevos que la gente los rompe en su casa… y después el 12% es huevo industrializado”. Reconoció que las experiencias locales con huevo líquido o en polvo “no han sido satisfactorias” porque “la gente quiere comprar el huevo y romperlo en su casa”. Incluso una estrategia comercial de “primero te lo regalo y después te lo vendo” para introducir el huevo en polvo fracasó: “Y no funcionó. La gente no lo adoptó”.
Aun con esa resistencia, Prida dejó abierta una ventana: la conveniencia puede acelerar cambios en segmentos específicos, como hogares unipersonales o consumidores que buscan practicidad. “Hoy tenemos mucha gente que vive sola… probablemente si hace costos de comprarse huevitos duros envasados al vacío no haya mucha diferencia”, señaló, y elogió la funcionalidad del huevo líquido: “para quien le gusta comer huevos revueltos a la mañana, la practicidad que tiene el Tetrabrik… no tiene comparación”. De todos modos, ubicó el fenómeno en perspectiva global: “A nivel mundial solamente el 14% de todos los huevos… terminan siendo productos industrializados. La gente quiere un huevo en su casa”.
El cierre de la entrevista dejó, además, un dato económico central para el sector: el consumo interno está firme aunque los precios no acompañen. “Hemos cerrado un primer trimestre muy bueno… Más allá de que los precios no acompañaron, sí lo hizo el consumo”, afirmó. Y proyectó un 2025 récord si la tendencia se sostiene: “Estamos cerrando el primer trimestre con un ponderado de 405 huevos per cápita… Si seguimos a este ritmo, vamos a llegar a fin de año a… 426 o 427 huevos por persona”. En tiempos donde la proteína animal enfrenta tensiones de costos, salarios y precios, esa cifra coloca al huevo —por disponibilidad y hábito— en el centro de la canasta.
En lo institucional, CAPIA también muestra músculo territorial y convocatoria. Prida anticipó una reunión regional en Mendoza con “más de 80 socios inscriptos” y destacó el simbolismo de Crespo, Entre Ríos, “capital nacional de la avicultura”, donde realizarán la reunión número 100 el 7 de mayo. Además, anunció una capacitación gerencial en junio con demanda desbordante: “Nos desbordó… cerca de 140 personas… estamos viendo cómo resolvemos el excedente”. En paralelo a los debates globales sobre sanidad y mercados, el mensaje es claro: la organización empresaria busca fortalecer gestión y competitividad puertas adentro, porque la próxima ola de desafíos —vacunas, protocolos, apertura de destinos y nuevos formatos— se discutirá con números, tecnología y capacidad de ejecución.



