La producción ganadera ha experimentado transformaciones significativas en los últimos años, impulsadas por la necesidad de adoptar prácticas que garanticen el cumplimiento de la estricta legislación europea. Paralelamente, los consumidores manifiestan una creciente preocupación por el uso de antibióticos y su relación con el desarrollo de resistencias microbianas (European Food Safety Authority [EFSA], 2021).
La reducción del uso de antibióticos ha derivado en un aumento de los trastornos intestinales y, en consecuencia, en una disminución de la productividad. Este escenario ha exigido al sector desarrollar estrategias eficaces para la prevención y el control de enfermedades, manteniendo al mismo tiempo el rendimiento y la rentabilidad animal (Gaggìa et al., 2010).
En este contexto, los productores han tomado mayor conciencia de la importancia de un enfoque integral para preservar la salud gastrointestinal. Asimismo, se ha consolidado una tendencia en el sector agroalimentario hacia la exploración de nuevas estrategias nutricionales y el empleo de aditivos destinados a fortalecer la integridad y resiliencia intestinal (Bedford & Gong, 2018). Estas prácticas, junto con la presión creciente por mejorar el bienestar animal y los estándares de calidad alimentaria, han situado la salud intestinal como un eje central de la nutrición moderna.
Entre las estrategias más recientes destaca el aprovechamiento de los beneficios funcionales de la fibra dietética. Tradicionalmente considerada un componente diluyente, la investigación contemporánea ha puesto de relieve su papel fundamental en la salud intestinal, especialmente por su capacidad de servir como sustrato para la fermentación en el intestino posterior (Bach Knudsen et al., 2012). Comprender cómo incrementar la fermentabilidad de la fibra constituye, por tanto, un aspecto clave dentro de las estrategias nutricionales en la producción animal. Parte de la fibra dietética puede actuar como prebiótico, estimulando el crecimiento de bacterias beneficiosas. Los productos finales de su fermentación, principalmente los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), contribuyen a la integridad del epitelio intestinal y ofrecen múltiples beneficios sobre el rendimiento productivo.
Con el objetivo de optimizar la fermentación de la fibra desde etapas tempranas, se ha desarrollado una nueva categoría de aditivos conocida como estimbióticos. Este término se aplica a compuestos no digeribles pero fermentables, capaces de estimular la fermentabilidad de la fibra a bajas dosis. Los estimbióticos mejoran la utilización de la fibra dietética mediante la aceleración del desarrollo de un microbioma más especializado y eficiente en la fermentación. Ello favorece la producción de ácidos grasos volátiles (AGV) en detrimento de la fermentación proteica en la parte distal del tracto gastrointestinal, mejorando así la salud intestinal de forma general (Kiarie et al., 2013). Estudios recientes han confirmado que el uso de estimbióticos puede reducir la variabilidad en el valor nutritivo de los cereales y mejorar la eficiencia digestiva en aves, contribuyendo a un microbiota más estable y a un mejor rendimiento zootécnico (González-Ortiz et al., 2024).
En la producción de huevos, se reconoce que un determinado nivel de fibra dietética es esencial. Las guías nutricionales más recientes recomiendan un mínimo del 13,5 % de fibra neutro detergente (NDF, por sus siglas en inglés) para gallinas ponedoras que producen huevos de 50 a 60 g y presentan un consumo diario de 110 g de alimento (Lohmann Tierzucht, 2019). Estas directrices ponen de manifiesto la necesidad de disponer de un contenido adecuado de fibra utilizable, aunque el reto radica en cómo aprovecharla en beneficio del ave, haciéndola más fermentable y funcional. En este sentido, las estrategias basadas en productos estimbióticos pueden favorecer una utilización más eficiente de la fibra al promover el desarrollo de poblaciones de bacterias fibrolíticas.
Con este propósito, se llevó a cabo una evaluación en campo en una granja comercial de gallinas ponedoras en jaula de la línea Lohmann Brown. El objetivo del estudio fue comparar dos estrategias nutricionales enfocadas en la mejora de la salud intestinal. La primera consistió en la inclusión de butirato en el pienso como fuente directa de energía para mantener la integridad intestinal. La segunda estrategia implicó la suplementación con un producto estimbiótico, destinado a sustituir el butirato y favorecer una fermentación más eficiente de la fibra, incrementando así la producción de AGV.
Se establecieron dos tratamientos. En el primero, 16.470 gallinas ponedoras recibieron una dieta estándar a base de trigo, cebada y harina de soja, con la inclusión de 1 kg/t de butirato de sodio con un contenido del 43 % de ácido butírico (tratamiento Control). En el segundo, 9.850 gallinas fueron alimentadas con la misma dieta estándar, pero con la adición de un producto estimbiótico (Signis®, AB Vista) a razón de 100 g/tonelada, sustituyendo al butirato y a la carbohidrasa (Econase XT ®, AB Vista) en el tratamiento control. Ambos tratamientos fueron suplementados con 300 FTU/kg de fitasa (Quantum Blue ®, AB Vista).
De acuerdo con las directrices nutricionales del cliente, la inclusión de butirato en la dieta comenzó en la semana 27, momento que se estableció como el inicio del ensayo (grupo control). En paralelo, el producto estimbiótico se incorporó al otro tratamiento (grupo estimbiótico), quitando el butirato y la carbohidrasa. La duración del ensayo fue de 57 semanas. El consumo medio fue de 115 g/día. Durante las primeras semanas, el grupo Estimbiótico estuvo expuesto a un factor sanitario externo que ocasionó una mortalidad inicial del 6,1 %, en comparación con el 1,1 % del grupo Control. A pesar de este desafío sanitario, al final del ensayo las aves suplementadas con el producto estimbiótico mostraron un rendimiento ligeramente superior en cuanto a la tasa de puesta y el peso de los huevos (tabla 1).

La evolución de la puesta y del peso del huevo se registró durante todo el periodo experimental (Gráficas 1 y 2). Se aprecia un cierto paralelismo entre tratamientos en la evolución de ambos parámetros.
En cuanto al peso del huevo, el tratamiento con estimbiótico mostró valores superiores en las etapas tempranas, a partir de aproximadamente la semana 35, en comparación con el tratamiento control. Se realizó un análisis estadístico mediante ANOVA, pero no se observaron diferencias significativas entre los tratamientos (P = 0,73).
Gráficas 1 y 2. Porcentaje de puesta y evolución del peso del huevo (gramos) durante todo el periodo de prueba

En cuanto al peso del huevo, el tratamiento con estimbiótico mostró valores superiores en las etapas tempranas, a partir de aproximadamente la semana 35, en comparación con el tratamiento control Además, los huevos se clasificaron por tamaño en categorías S, M, L y XL. Cada semana se midieron treinta huevos. El porcentaje correspondiente a cada tamaño fue similar entre tratamientos, aunque se observó una proporción ligeramente superior de huevos de tamaño L y XL en el tratamiento con estimbiótico.
El análisis estadístico se realizó mediante ANOVA. No se observaron diferencias estadísticamente significativas entre tratamientos para ninguno de los tamaños: S (P = 0,98), M (P = 0,67), L (P = 0,32) y XL (P = 0,43).
Table 2. Porcentaje de huevos S, M, L y XL

En ambos tratamientos, el porcentaje de huevos rotos y sucios se mantuvo por debajo del 1 %, lo que se considera un resultado óptimo según los estándares comerciales. Por otro lado, se evaluaron los parámetros de calidad interna y externa del huevo, incluyendo las Unidades Haugh (HU), la pigmentación de la yema mediante la escala de abanico de colores Roche, el grosor de la cáscara y la resistencia a la rotura. Ambos tratamientos se mantuvieron dentro de los valores comúnmente reportados en la literatura (Roberts, 2004; Škrbić et al., 2011). Sin embargo, el tratamiento con estimbiótico mostró una mejora de 1,5 puntos en las Unidades Haugh, acompañada de una menor variabilidad en la pigmentación de la yema en comparación con el grupo control (Tabla 3). Estos resultados sugieren una absorción de nutrientes más homogénea, posiblemente relacionada con una mayor integridad de la mucosa intestinal y una optimización de la microbiota, como se ha descrito previamente en aves suplementadas con aditivos promotores de la fermentación de fibra (González-Ortiz et al., 2024; Wu et al., 2018).
Tabla 3. Promedio de los parámetros de calidad del huevo (Unidades Haugh, grosor de la cáscara, resistencia a la rotura, color de la yema) y coeficiente de variación (CV) para el grupo Control y el grupo con Estimbiótico.

Finalmente, la evaluación económica evidenció que la dieta suplementada con un producto estimbiótico presentó un menor coste de producción en comparación con la dieta que incluía butirato de sodio. En particular, el coste por docena de huevos producidos fue un 1,6 % inferior en el tratamiento con estimbiótico respecto al grupo control.
En conclusión, el empleo de un producto estimbiótico (Signis®, AB Vista) puede considerarse una alternativa nutricional estratégica en la formulación de piensos para gallinas ponedoras. Los resultados productivos obtenidos fueron comparables o incluso ligeramente superiores a los del tratamiento control, a pesar de que el grupo estimbiótico experimentó una parasitosis inesperada que, no obstante, fue compensada con éxito. Además del beneficio económico, se observó una mejora en la clasificación de los huevos y en parámetros de calidad interna, como las Unidades Haugh y la pigmentación de la yema.
Estos hallazgos respaldan la hipótesis de que la suplementación con estimbióticos mejora la eficiencia digestiva y la estabilidad intestinal, favoreciendo un uso más rentable del alimento. Por tanto, el uso de productos estimbióticos en dietas para gallinas ponedoras representa una herramienta eficaz para optimizar la salud intestinal, mantener la calidad del huevo y mejorar la rentabilidad global del sistema productivo
Autores
Júlia Mesià, Óscar de Enrique. Departamento técnico de avicultura (ADM Animal nutrition Spain)
Diego Parra. Gerente técnico EMEA (AB Vista, UK)




