“La avicultura es una labor silenciosa pero especial para el bienestar de la población”. Con estas palabras de un avicultor panameño inició su presentación la Lic. Fulvia de Vargas, presidenta del XXVII Congreso Centroamericano y del Caribe de Avicultura en la ceremonia de inauguración. Es una reflexión muy sencilla, pero sumamente significativa para la industria de la proteína animal más sostenible y eficiente que hay.
En un centro de convenciones de primer orden en la Ciudad de Panamá y con una excelente organización y participación se realizó el día de ayer la inauguración del Congreso de la Federación de Avicultores de Centroamérica y del Caribe (Fedavicac) organizado por la Asociación Nacional de Avicultores de Panamá (Anavip).

La avicultura panameña es un sector productivo clave en Panamá, motor esencial de desarrollo económico. Desarrolla más de 80.000 empleos directos e indirectos en el país y cuenta con inversiones de 2.000 millones de dólares destinados a modernizar el sector nacional.
Este país de 4,5 millones de habitantes, que tuvo su primera empresa avícola en 1939, cuenta con 466 granjas distribuidas en todo el país, además de 12 plantas procesadoras con vigilancia veterinaria permanente del Ministerio de Salud para garantizar la inocuidad y la cadena de frío en la carne de pollo. Asimismo, se habló de la campaña “Pollo fresco 100% panameño” destinada a incentivar el consumo de pollo nacional y de hacer resaltar la importancia del pollo fresco producido en el país.
En 2024 Panamá produjo 229.000 toneladas (504 millones de libras) de carne de pollo, lo que resultó en un consumo de 55.8 kg (123 lb) por persona, el mayor de Latinoamérica. Además de eso, se produjeron 852 millones de huevos.
Ante un enorme público compuesto por personas de naciones centroamericanas y caribeñas, así como de otras parte de Latinoamérica y el mundo –45 países en total–, varias personalidades del medio dirigieron sus palabras a los asistentes al evento. Además de la Lic. Fulvia de Vargas, presidenta del Congreso, hubo otras como la Lic. María del Rosario Penedo de Falla, presidenta de la Asociación Latinoamericana de Avicultura (ALA) y el Sr. Roberto José Linares, Ministro de Desarrollo Agropecuario.
Fedavicac la conforman Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, República Dominicana y Panamá, “sin olvidar a Nicaragua que seguirá estando en nuestro corazones” dijo María del Rosario de Falla. “La industria avícola es un “motor de progreso, seguridad alimentaria y empleo digno”.
De Falla dijo además que “la avicultura centroamericana es una historia de generaciones, de trabajo honesto, innovación, resiliencia frente a desafíos que pueden parecer desproporcionados”. Sin embargo, “la han levantado con sus propias manos, careciendo de ayudas, subsidios, excepciones fiscales”, unas asimetrías reales que delatan un juego que no es limpio, pues no es una competencia justa, “pero con el propósito de alimentar a la población con la proteína animal más accesible y sostenible”. Después de casi un siglo que empezaron los avicultores pioneros centroamericanos, la producción avícola sigue en aumento junto con el consumo per cápita. “Sigamos construyendo una avicultura ética, responsable y sostenible”, finalizó.



