El mercado porcino brasileño, uno de los más importantes del mundo, experimenta en 2025 una etapa de tensión económica marcada por el aumento sostenido de los costos y la disminución de los márgenes de rentabilidad. Según datos de la Asociación Brasileña de Criadores de Cerdos (ABCS), el costo total de producción subió más del 12 % en el último año, principalmente por el encarecimiento del maíz, la soya y la energía eléctrica.
El precio del maíz, principal insumo en la formulación de alimento balanceado, se mantiene por encima de los niveles históricos pese a la buena cosecha. A esto se suma el incremento en las tarifas eléctricas y logísticas, que afectan de manera especial a los integrados del sur del país, donde se concentra más del 60 % de la producción nacional.
El analista Rogério Goulart, de la consultora AgroData, explicó que “el costo por kilo vivo ronda actualmente los R$ 7,20, mientras que el precio promedio de venta apenas supera los R$ 7,40, dejando márgenes mínimos o incluso negativos en algunos estados”. Este escenario llevó a varios pequeños y medianos productores a reducir planteles o demorar reposiciones, priorizando liquidez.
A pesar de las dificultades internas, Brasil mantiene una posición sólida en el comercio internacional de carne porcina. En los primeros nueve meses de 2025, las exportaciones crecieron 8 % interanual, con China, Filipinas y Chile como principales destinos. El tipo de cambio favorable y la eficiencia de las plantas industriales permiten sostener la competitividad frente a otros grandes exportadores como Estados Unidos y la Unión Europea.
La Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA) advirtió, sin embargo, que la sostenibilidad del negocio dependerá de la capacidad del gobierno para estabilizar los costos energéticos y logísticos, e incentivar la adopción de tecnología para mejorar la conversión alimenticia. “El sector porcino brasileño es eficiente, pero está operando al límite de su rentabilidad”, afirmó su presidente, Ricardo Santin.
Con el foco puesto en la eficiencia, muchas empresas están invirtiendo en nutrición de precisión, biotecnología y bienestar animal, buscando mantener la productividad con menos insumos. El desafío será atravesar este período de presión de costos sin perder competitividad ni calidad, manteniendo la reputación de Brasil como uno de los líderes mundiales en exportación de carne de cerdo.



