El sector cárnico chileno atraviesa un momento de expansión internacional, especialmente en los mercados asiáticos donde la demanda de proteína de alta calidad continúa en ascenso. Según los informes recientes de las autoridades agrícolas chilenas, durante 2025 las exportaciones de carne bovina y porcina crecieron más de un 20 %, un desempeño que confirma la vigencia del país como proveedor confiable en un mercado altamente competitivo.
China sigue siendo el principal destino para la carne porcina chilena, mientras que Japón y Corea del Sur sostienen una demanda creciente tanto de cerdo como de cortes bovinos premium. La combinación de estándares sanitarios reconocidos internacionalmente, trazabilidad completa y procesos industriales altamente tecnificados ha permitido a Chile acceder a mercados donde los requisitos de inocuidad son especialmente estrictos.
Detrás del crecimiento exportador se encuentra una estrategia sostenida de inversión en modernización productiva. Empresas líderes del sector han incorporado automatización, certificaciones ambientales, monitoreo de bienestar animal y tecnologías de procesamiento, que mejoran la competitividad y permiten agregar valor a la oferta chilena. Estos avances han contribuido a consolidar la reputación del país como proveedor seguro y consistente.
El buen desempeño también se atribuye a la diversificación de productos exportados, incluyendo cortes premium, carne enfriada y elaborados con mayor valor agregado. Esta estrategia ha permitido a Chile posicionarse más allá del volumen, apuntando a nichos específicos donde la calidad y la trazabilidad pesan más que los precios internacionales.
Para las autoridades y el sector privado, el desafío hacia adelante será mantener este crecimiento mediante una estructura exportadora resiliente, capaz de responder a cambios en la demanda global y a una mayor exigencia en materia ambiental. En ese sentido, programas de sostenibilidad, reducción de emisiones y optimización del uso de recursos son hoy elementos claves para sostener el posicionamiento competitivo de Chile.
El balance general del año confirma que Chile consolida su papel como actor relevante en el suministro de proteína animal hacia Asia, al tiempo que refuerza su imagen de país confiable, eficiente y orientado a la innovación en la cadena cárnica.



