La importante convocatoria registrada durante el Seminario Internacional de AMEVEA dejó una señal positiva para la avicultura argentina: cada vez más jóvenes profesionales se están incorporando a una actividad que continúa creciendo y aumentando su nivel de tecnificación.
Para Horacio Gamero, esta renovación generacional representa una oportunidad, pero también plantea la necesidad de fortalecer los procesos de formación dentro de las empresas.
“Celebro con mucha emoción la cantidad de jóvenes que tenemos en Argentina. La avicultura está creciendo y requiere mucha mano de obra calificada y capacitada.”
El especialista consideró que este tipo de encuentros será cada vez más necesario para acompañar las transformaciones que atraviesa la producción avícola y actualizar los conocimientos de quienes se incorporan al sector.
Sin embargo, aclaró que la capacitación no puede limitarse a la asistencia a congresos o conferencias.
“Capacitar no es venir a una charla, escuchar a un ponente y regresar con toda la información a la empresa. Es trabajar en el día a día, llevar nuevos conocimientos y ponerlos en práctica.”
Un escenario sanitario dinámico
Al analizar la situación sanitaria de Latinoamérica, Gamero explicó que la influenza aviar y otras enfermedades respiratorias presentan comportamientos diferentes según la época del año, la región y las condiciones particulares de cada país.
Mencionó la presencia de algunos brotes en el sur de México, junto con cuadros de bronquitis y laringotraqueítis, aunque señaló que actualmente no observa un escenario sanitario regional especialmente alarmante.
“Las enfermedades son dinámicas y dependen de cada país y de la situación del año. Hoy no estoy tan preocupado por el estatus sanitario de Latinoamérica, aunque siempre pueden aparecer sorpresas.”
Para el veterinario, uno de los mayores riesgos se encuentra en los problemas estructurales de manejo, la escasez de trabajadores especializados y las dificultades para aplicar correctamente los protocolos dentro de las granjas.
Muchos problemas sanitarios, explicó, no comienzan exclusivamente con la presencia de un agente infeccioso, sino con fallas operativas que facilitan su ingreso o propagación.
“Muchos de los problemas sanitarios se terminan generando por errores de manejo. Si pensamos la bioseguridad como una puerta de ingreso de agentes etiológicos, entonces también debemos considerarla un problema de manejo.”
La incorporación constante de nuevos trabajadores aumenta la importancia de formar equipos capaces de comprender y sostener los procedimientos de bioseguridad, bienestar animal, ventilación y control productivo.
Una mirada integral de la cadena productiva
Aunque suele ser convocado por su experiencia en sanidad, Gamero explicó que su trabajo tiene un alcance mucho más amplio.
“Todo el mundo piensa que yo hago sanidad. Lo que hago es buscar oportunidades de mejora dentro de toda la cadena productiva, desde las reproductoras hasta las plantas de faena.”
Su metodología consiste en conocer en profundidad la operación de cada compañía y detectar posibilidades de mejora en costos, resultados productivos, manejo de personal, infraestructura y utilización de los equipos.
Estos procesos suelen requerir un acompañamiento intensivo y periódico. Gamero mencionó el caso de una empresa mexicana que está reconvirtiendo su estructura productiva luego de realizar importantes inversiones en galpones de ambiente controlado.
El desafío no consiste solamente en incorporar nuevas instalaciones, sino en preparar a las personas para operarlas correctamente.
“Una empresa puede invertir mucho en infraestructura, pero eso requiere formar gente. El objetivo es que el equipo disponible entregue el máximo resultado productivo al mínimo costo.”
Equipamientos chinos: oportunidades y desafíos
La llegada de infraestructura y equipamientos provenientes de China está generando cambios en el mercado avícola latinoamericano. Su menor costo permite acelerar inversiones en galpones, sistemas de ventilación y tecnologías de ambiente controlado.
Gamero señaló que existen productos de muy buena calidad, aunque también hay equipos cuya lógica de funcionamiento puede resultar más difícil de comprender o adaptar.
“Hay equipos muy buenos y otros que cuesta entender cómo trabajan. El gran desafío será capacitar a las personas y sacarles el mayor provecho a los equipos que compra cada empresa.”
El especialista comparó esta situación con la elección de un automóvil: diferentes alternativas pueden cumplir una misma función, pero varían en eficiencia, tiempo, comodidad y costo operativo.
Por eso, el análisis no debería centrarse únicamente en el precio inicial, sino en la capacidad del equipamiento para responder a las necesidades concretas de cada sistema productivo.
Diseñar el galpón antes de climatizarlo
Dentro de las inversiones en ambiente controlado, Gamero destacó especialmente la importancia del diseño constructivo y del balance térmico.
La eficiencia de un galpón no depende solamente de la capacidad de sus ventiladores o sistemas de refrigeración. También está condicionada por el comportamiento térmico del techo, las paredes, los laterales y los materiales utilizados.
“Antes de hacer o reconvertir un galpón tenemos que analizar cuánta energía aportan el techo, las paredes y los laterales.”
Una aislación deficiente puede incorporar al interior del galpón más calor que el generado por las propias aves, obligando a los sistemas de ventilación a trabajar con mayor intensidad y aumentando el consumo energético.
El especialista mencionó el potencial de nuevos materiales, como determinadas chapas de PVC de mayor espesor, buena vida útil y mejores valores de resistencia térmica que algunas soluciones tradicionales.
“Hay que trabajar muy duro para diseñar galpones eficientes y, a partir de ahí, programarlos correctamente para retirar el calor.”
Para Gamero, la avicultura regional deberá avanzar hacia una visión integral que combine infraestructura, automatización, manejo, capacitación y eficiencia energética.
La evolución tecnológica ofrece nuevas posibilidades, pero sus resultados dependerán de la capacidad de las empresas para formar equipos, evaluar correctamente sus inversiones y convertir la información técnica en procedimientos aplicables todos los días.
“El desafío de la avicultura latinoamericana para los próximos años será incorporar nuevos conocimientos, ponerlos en práctica y lograr que cada tecnología entregue su máximo resultado productivo.”
