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FAO advierte: la ganadería latinoamericana debe transformarse para reducir su impacto ambiental sin perder competitividad

La ganadería de América Latina y el Caribe atraviesa un momento clave en su evolución. Un nuevo análisis publicado por la FAO señala que el sector, uno de los pilares productivos de la región, enfrenta una presión creciente para reducir su huella ambiental, mejorar su eficiencia y adaptarse a un clima cada vez más imprevisible. Aunque posee un enorme potencial económico, su futuro dependerá de la capacidad para adoptar prácticas más sostenibles.

El informe subraya que la región es responsable de una parte significativa de la producción global de carne bovina y lácteos, pero también concentra problemáticas asociadas a emisiones de gases de efecto invernadero, deforestación y degradación de suelos. La FAO advierte que mantener los sistemas productivos tradicionales sin cambios no será viable a largo plazo, tanto por exigencias ambientales como por la demanda del mercado internacional.

Entre las propuestas, la FAO destaca la necesidad de promover ganadería regenerativa, intensificación sostenible, recuperación de pasturas, manejo integrado del suelo y estrategias de mitigación basadas en dietas del ganado y genética más eficiente. Estas prácticas permiten aumentar la productividad sin expandir el área ganadera, reduciendo las presiones sobre ecosistemas sensibles.

El organismo también enfatiza la importancia de la trazabilidad y certificación ambiental, elementos que ya son requeridos por muchos mercados premium y que se convertirán en condiciones obligatorias para los países exportadores. La modernización tecnológica aparece como otro pilar: sensores, monitoreo satelital, sistemas de gestión y modelos climáticos permitirán anticipar riesgos y optimizar el manejo del rodeo.

En términos sociales y económicos, la FAO resalta que la ganadería es una actividad esencial para millones de familias rurales. Por eso, la transición hacia sistemas sostenibles debe ir acompañada de apoyo técnico, financiamiento accesible y políticas públicas que integren producción, conservación y desarrollo rural.

El mensaje final del informe es contundente: América Latina tiene la oportunidad de convertirse en un modelo mundial de ganadería sostenible, pero debe acelerar la adopción de prácticas ecológicas y fortalecer sus estructuras de gobernanza. De lograrlo, la región podrá mantener su liderazgo productivo mientras reduce su impacto climático.

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