Lo que ya funciona: campañas con datos en la región
Colombia: del “amigo” a la experiencia. FENAVI profesionalizó su estrategia de consumo con un personaje (“Mi Amigo el Pollo”), un tono lúdico y medición continua de recordación, “top of mind” y cambio de hábitos (frecuencia, ocasiones de uso). El propio pliego del tracking 2025 exige evaluar memorabilidad, mensajes y si la comunicación incentiva más consumo, además de mapear el mix de medios (incluye TV, digital, DOOH y redes).
En paralelo, el Festival del Pollo Colombiano escaló como activación “phygital”: más de 200 restaurantes en 6 ciudades en 2024 –y más de 240 previstos para 2025–, apoyados por difusión digital y embajadores. El esfuerzo fue reconocido con un Effie 2024 en marketing experiencial, prueba de efectividad (no solo creatividad).
Brasil: salud y omnicanalidad. ABPA lanzó “Sabor e Saúde para sua Família”, una campaña que resalta beneficios funcionales del pollo y se pauta en TV, radio y online, con piezas de video y materiales específicos para digital, enfocada en atributos de salud e inmunidad. Ese encuadre es eficiente para contenidos educativos que destraban objeciones nutricionales.
México: objetivo per cápita y plataforma propia. La Unión Nacional de Avicultores (UNA) impulsó “Pollo para Todos” con sitio web y videos regionalizados, apuntando a elevar el consumo per cápita a 31 kg. Es un ejemplo de arquitectura de contenidos “siempre activos” (recetas, beneficios) que pueden nutrir pauta y SEO.
Perú: ritual semanal y economía real. La Asociación Peruana de Avicultura instaló “Pollito de miércoles” como hábito con promociones coordinadas en restaurantes —un formato que vive en Instagram, WhatsApp y apps de delivery—, mientras el “Día del Pollo a la Brasa” visibiliza el peso económico del plato (se estiman +160 millones de aves/año destinadas a la brasa y 13.000 locales vinculados). El contenido alrededor de precios, porciones y recetas maximiza la conversión en semanas de alta demanda.
Argentina: sumar evidencia ambiental. El informe reciente de CEPA con INTI sobre huella ambiental del pollo argentino entrega insumos técnicos para contenidos de sostenibilidad (LCA). Integrar datos verificables en videos cortos y notas “explainers” aumenta confianza y preferencia.
Por qué lo digital es el canal crítico y masivo en la actualidad
Las plataformas de video corto y streaming concentran audiencias jóvenes y decisoras. En 2024 el uso de TikTok en Latinoamérica superó promedios globales y se consolidó como una de las apps más usadas en Gen Z, lo que vuelve clave adaptar formatos verticales, recetas rápidas y “how-to” para pollo.
Además, la inversión en Brand Lift (Google/YouTube o Nielsen) permite demostrar incrementalidad en conocimiento y consideración. Los estudios de Brand Lift miden diferencias entre expuestos y control; con tamaños muestrales adecuados (p.ej., >2.800 respuestas), se detectan lifts absolutos~3% en métricas de marca, suficiente para justificar escalamiento creativo y de pauta.
Qué formatos y mensajes convierten mejor
- Recetas accionables y shoppable. Tutoriales de 30–90 segundos con listas de ingredientes descargables y “botón” a e-commerce o delivery. El tono educativo y disfrutable es un driver probado de lift en medios emergentes.
- Experiencias híbridas. Festivales, rutas del pollo o “semanas del pollo” amplificadas en redes, con mapas, votos y rankings en tiempo real (como hace el Festival del Pollo). Ese “juego social” empuja prueba y recompra.
- Salud y nutrición sin jerga. Piezas cortas que “traduzcan” proteína, vitaminas y control de grasas; Brasil lo enmarcó en inmunidad. Evitan el postureo y responden a la demanda de practicidad del consumidor actual.
- Sostenibilidad aplicada. Microcontenidos con un dato por pieza (huella, bienestar animal, economía circular), enlazando al reporte técnico para quien quiera profundizar (caso CEPA/INTI).
- Cultura y orgullo local. Gastronomías nacionales en alza y fenómenos virales muestran que la comida es identidad. Integrar chefs/creadores locales y platos típicos (a la brasa, milanesas de pollo, broaster) eleva la relevancia cultural y, por ende, la intención de compra.
Cómo profesionalizar la inversión (sin gastar a ciegas)
- Plan de medición desde el guion. Definir KPI por pieza: view-through rate, lift en conocimiento/preferencia, búsquedas de marca, add-to-cart y ventas (cuando haya integración). Los playbooks de Brand Lift y DV360 explican requisitos y límites de detección para fijar tamaños muestrales y presupuestos realistas.
- Segmentación por ocasión de consumo. Desayuno, almuerzo express, meal prep, fin de semana: cada momento exige formatos y cortes distintos. Colombia ya mide ocasiones y frecuencia en su tracking para ajustar mensajes.
- Creadores y first-party data. Integrar microinfluencers de cocina y remarketing a audiencias que interactuaron con recetas o cupones. Google reseña que la presencia en fase de consideración, con señales en tiempo real, mejora la asignación de pauta.
- Pruebas A/B creativas. Variar hooks, cortes, precios y claims (salud/sabor/versatilidad). Nielsen documenta que recuerdo de marca y disfrute del contenido son palancas centrales del lift en formatos emergentes.
El pollo ya está en la mesa latinoamericana; falta convertirlo en protagonista de cada pantalla.
Casos como FENAVI, UNA y ABPA prueban que cuando hay contenido útil, culturalmente afinado y medido con rigor —de festivales a rutinas semanales y argumentos de salud—, la demanda responde. La próxima ventaja competitiva no será solo producir más, sino producir mejores historias… y demostrar, con datos, que esas historias venden más pollo.
Fuentes: FENAVI (tracking publicitario 2025; estrategia de redes y Festival del Pollo), ABPA (campaña “Sabor e Saúde para sua Família”), UNA México (“Pollo para Todos”), APA Perú (“Pollito de miércoles”), CEPA/INTI (huella ambiental), Google (Brand Lift, tendencias de consumo), Nielsen (drivers de brand lift).
